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UN PARTIDO EN EL BARRIO CON FORMA DE OLLA POPULAR

rondamedio

Actualizado: 1 ago 2020


Fotos: Cristian Arana

La tarde del domingo cayó y en la Sociedad de Fomento Dos Avenidas, del partido de Quilmes, no se vio la pelota de fútbol, ni la bocha de hockey. Tampoco a los niñxs ensayar los pasos de murga o correr de un lado a otro. No se escucharon los típicos cánticos de aliento ni los gritos de gol. Esta vez a los pibes del Dove, como suelen llamarlos lxs vecinxs del barrio, los reunía un propósito totalmente diferente. Aun así, el escenario seguía siendo el mismo. La cancha. Una cancha donde sus jugadores reemplazaron los botines y camisetas por ollas, verduras, fideos, pollo y carne. Donde la garra estaba intacta para ayudar y hacer algo por el otrx.

El grupo de jóvenes de Futsal se citó a las 17. Llegaron puntual, cada uno con cubreboca de por medio. Un equipo de 3-1-1. Se dividieron las tareas y arrancó otro tipo de partido. Al arco, estaba el que cortó el pollo, Lucas López, más conocido como Chucky. Aquel niño que empezó en la categoría infantil y hoy es entrenador del equipo. En la media cancha, los que pelaron y cortaron las papas, como Mauricio González, también, otro que transita el club desde los cinco años y hoy es coordinador. En el extremo izquierdo Pitu junto a Hugo Mansilla , quienes se encargaron del fuego, y de revolver la olla. La olla que daría de comer a las familias que más necesitan, a las cual no les alcanza, a aquellas que la crisis y la Pandemia azotó todavía mucho más.

El frío se hizo sentir. Sin embargo, hubo lugar para los hinchas, dos amigos colombianos que vinieron de vacaciones a ver a su equipo favorito jugar, y la cuarentena los encontró en el barrio. Entre ellos, Cristian Montoya. Sin embargo, esto no le causó amargura ni le impidió disfrutar el juego. Se lo vio sorprendido y lleno de entusiasmo por el desempeño del equipo. Además, fue un gran colaborador. Participó y arengó. A pesar de estar lejos de casa, de su familia, contó que este tipo de actividades le enseñó a reflexionar, a ser mejor persona y es lo que rescata del club, que está lleno de personas nobles, solidarias y familias unidas.

Que lejano vimos el virus al principio, pero llegó. Y hoy está acá a la vuelta de la esquina, en los barrios populares de capital y del conurbano. ¿Qué pasaría si lxs vecinxs no tuvieran un lugar para hacer acciones como estas, para ayudarse y ayudar? Más de 200 porciones de comida son las que hacen con las distintas donaciones de amigos, vecinxs, negocios de cercanía y hasta sacando plata de sus propios bolsillos. Más de 200. Y saben que la cifra aumentará a medida que se agrave la situación. “Ojalá todxs pudieran tener un club de barrio” dijo Chucky. Sí, un club que semana tras semana, se compromete más y más con su gente, y decidió ocupar un lugar donde el Estado no llega, donde viven hoy miles de familias una situación desesperante a causa de la emergencia sanitaria y la falta de trabajo.

Que importante son los espacios de fomento en los barrios populares, como este club, como Dos Avenidas. Sí, la pandemia llegó, pero los encontró solidarios y organizados, unidos, jugando el partido de la mejor manera, en equipo.



H.B



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