“Cómo van a atacar cinco tipos a un jubilado, cinco tipos contra uno que está durmiendo, ¿son animales o son personas? Porque para mí son animales que lo molieron a palo” expresa de manera eufórica y con tono indignado una de las periodistas del noticiero de Crónica Tv al referirse a los delincuentes que entraron la madrugada del viernes pasado a la casa de Jorge Adolfo Ríos, de 71 años, en el barrio Parque Calchaquí de Quilmes Oeste. Desde que se levantó la noticia en los medios la mañana del lunes, fuimos conociendo todos los días un poco más del caso: imágenes, videos y datos que despertaron una serie de opiniones e interpretaciones que pusieron nuevamente en boca de los medios de comunicación el famoso y polémico debate de: ¿legítima defensa o asesinato? Una discusión de antaño, hoy más actual que nunca y que cuando suceden hechos de inseguridad con tal repercusión salen nuevamente a luz, pero la pregunta es: ¿los medios toman con responsabilidad y compromiso los hechos y el debate que esta problemática requiere?
El primer día que conocimos la historia de “el jubilado y el delincuente” en Crónica Tv, mientras cuentan el hecho, pasan la foto de Jorge todo golpeado y herido a lo que el conductor agrega que sus brazos de trabajo (porque Jorge fue toda su vida herrero) estaban todos cortados hoy a causa de las lacras que lo asaltaron porque “son lacras” porque hacerle esto a un hombre indefenso o que ellos creyeron un hombre indefenso los categoriza como tal. Además, agrega: “Murió en su ley. Cuando vos sos chorro, y salís a robar, cuando tomas el choreo como tu laburo sabes que podés salir y no volver, son las reglas del juego. Entonces qué viene la familia a amenazar a la otra familia, la del pobre tipo que estaba en su casa y le entraron a las dos de la mañana, la segunda a las tres y media de la mañana y la tercera a la cinco de la mañana ”. El caso fue dado como tal, con ese tinte de extremo sensacionalismo que caracteriza a Crónica mostrando las fotos (in) necesarias que describían el hecho y daban sentido a todas las palabras del conductor, haciendo del hecho un espectáculo, una miniserie de esas que nos sentamos a mirar y que desde el día uno ya sabíamos que iban a haber más capítulos.

Ailen Cirulli, socióloga de la Universidad de Buenos Aires, en “‘Inseguridad, furia y violencia’: Una reflexión sobre la construcción mediática de los linchamientos” aporta un análisis de los modos en que se aborda esta problemática en los medios. La autora hace hincapié en la espectacularización en la cobertura por parte de los noticieros de la violencia colectiva, “es evidente que el rol de los medios de comunicación en dicha dinámica es esencial ya que es quien se encarga de generar la frontera social que define dos sujetos antagónicos: uno, identificado colectivamente con la figura del justo y otro, identificado con la figura que encarna el peligro”. En este sentido, los otros son percibidos como menos que humanos y, en este caso, el ladrón que murió en su ley, ante el cual no hay obligación moral por lo tanto su muerte termina siendo legítima.
Los medios, en su análisis siempre clasifican a los participantes en dos grupos antagónicos: uno; el vecino justo y otro; el delincuente o "motochorro", peligroso. Por lo tanto, no existiría otra realidad posible, o te identificas con el vecino trabajador o con aquel que sale a robar y que no conoce el sacrificio ¿Y quién se quiere identificar con aquel que roba? Nadie. Por supuesto, mediante la repetición sucesiva de los hechos y de otras historias que pueden sumar al prontuario o no del delincuente se justifica la violencia perpetuando el hecho en un caso más de la ola delictiva de inseguridad que nos rodea, hablando del delito en términos de conducta individual y no desde lo social, la responsabilidad recae únicamente en la libertad individual del que sale a robar sin tener en cuenta el problema estructural de fondo donde es el Estado quien debería actuar y generar políticas públicas. En esta línea es que Daniela Espósito, investigadora y doctora social, en su trabajo final, analizó las relaciones entre grandes medios, empresas, Poder Legislativo y Judicial, y la naturalización de una idea de seguridad asociada exclusivamente a la propiedad privada y al ataque del delito menor.
Otro de los noticieros del prime time de la noche conducido por Rodolfo Barili y Cristina Pérez en Telefe comienza presentando el caso con el título de “Mató a un ladrón y lo acusan por homicidio”. Pasado el resumen de la noticia, el caso tiene novedades y a Jorge, el jubilado, como lo caracterizan, le dan prisión domiciliaria a causa de tener más de 70 años y resaltan que hay una única víctima que es Jorge: “Él es la víctima de todo, es a quien le roban, lo torturan” y que el delincuente era del barrio, de a unas pocas cuadras, de la Villa Vera y que encima está asociado a líneas barrabravas del Club de Quilmes. Empieza la entrevista al hijo de Jorge que cuenta cómo su padre esa madrugada lo había llamado para avisarle la primera vez que estaban entrando chorros a su casa y que no obstante, luego regresan dos veces más, a lo que Rodolfo Barilli le pregunta: ¿Por qué no llamar a la policía? Y su hijo contesta:
“No conozco a nadie que llamando al 911 haya recuperado una bicicleta. Tiene que ver con la idiosincrasia de mi papá. Mi papá no está acostumbrado a pedir ayuda sino a darla. Él considera que llamar a un patrullero para que le cuenten que le robaron es sacar a un patrullero de otro lugar. Es un pensamiento erróneo, a la antigua. Tiene una cultura donde no es compatible este tipo de accionar con él”. Si, al parecer lo que se habrían llevado los ladrones de la casa de Jorge eran unos cables primeramente y luego la bicicleta. La tercera vez fue que lograron directamente entrar a su casa donde él se encontraba ya dormido. La espera y el cansancio le habían ganado porque él, los había estado esperando con el arma que portaba legalmente para “dispersarlos”.
En otra de sus ediciones de las emisiones diarias de noticias de Telefé, al mediodía, en el Noticiero de la Gente conducido por Milva Castellini y Germán Paoloski, los conductores aluden a que: “El decidió tener un arma porque estaba cansado” y que “Si el Estado no se pone los pantalones, esto se vuelve el lejano oeste”. Otro gran ejemplo de ambivalencia analítica donde el discurso mediático en torno a la problemática de la seguridad tiñe todo el fenómeno. Por un lado, la referencia constante de los medios a la “impunidad” y a las falencias del Estado para garantizar las penas y los castigos ha servido y sirve para generar un clima propicio para este tipo de acciones, desde a posesión de armas para seguridad propia y de los tuyos al linchamiento. No por nada, los vecinos de Isidro Casanova decidieron poner un cartel con un mensaje claro y conciso: “Rastrero, si venís al barrio a robar olvídate. No llamamos a la policía. Lo arreglamos entre nosotros” (con el dibujo de un arma). Si, por supuesto que en la última década parecen haberse incrementado los casos de inseguridad con mucha más violencia que antes pero ¿qué inseguridad se privilegia en las noticias? ¿solo la de la propiedad privada? Acaso no es inseguridad también que el Estado no garantice el derecho a la salud, a la educación, al trabajo, a tener una vivienda digna para todxs?

Sin embargo, cuando los hechos suceden, los medios tienden mayoritariamente a condenar lo que ellos llaman “justicia por mano propia” ya que eso supondría negar todo pacto jurídico-social, sería abandonar los mecanismos legales para garantizar la seguridad jurídica y los derechos fundamentales de todas las personas (aunque siempre están los arriesgados que pasan ese límite, por esa frontera poniendo en tela de juicio si lo correcto no sería el ojo por ojo y el diente por diente)
A lo largo de la semana fuimos conociendo más datos del caso: se viralizó la parte del video donde Jorge encuentra a Franco Moreyra tirado en el piso, lo “tantea”, aparentemente a modo de revisarlo y, según la fiscalía, allí le dispara ya que se encontraron tres vainas correspondientes al arma que portaba Ríos para “seguridad personal”. Es a partir de ello que los medios de pronto cambiaron un poco sus discurso con títulos como: “Giro inesperado en la causa”, “Video que complica al jubilado” También, incluso se conoció el informe de la autopsia preliminar que reveló que Moreyra recibió dos tiros: uno en el hemitórax izquierdo (el pecho) y el otro en el abdomen. Lxs forenses fueron contundentes al señalar que el disparo (el cual le atravesó la médula) que recibe en el tórax, si lo hubiese recibido caminando se caía antes. Si le hubiesen pegado el tiro antes de salir de la casa de Ríos, no hubiese tenido chance de correr 70 metros.
Para la fiscalía los dos disparos que recibe el delincuente muerto fueron a corta distancia con el ladrón ya en el suelo, fracturado y no antes (de la misma manera, se descarta que haya tenido una bala en la pierna) por ello habrían cambiado tres veces la carátula del caso: primero como legítima defensa, luego como exceso en legítima defensa para luego alegar el homicidio agravado por arma de fuego, según contó Mauro Zeta, el periodista favorito de investigación policial de Telefé.
Por su lado, los abogados correspondientes a la defensa de Ríos, en las distintas entrevistas que dieron para los programas de noticias, argumentan que en el video no se ven los fogonazos de disparos y que en todo caso, si su cliente disparó fue porque su vida aun seguía corriendo peligro cuando salió de su casa y encontró tirado en el suelo al delincuente, que lo que vemos es un video sin audio, que no sabemos el diálogo que tuvieron ellos dos y que desde el primer momento el caso estaba lleno de irregularidades aludiendo a posible complicidad de la policía en favor a los ladrones.
Lo cierto es que hasta la fecha el caso generó dos posiciones fuertemente resaltadas en los noticiarios que hicieron de la noticia un espectáculo, y que te obligan a optar por una: el abuelo jubilado o el ladrón, estableciendo así, solo dos historias opuestas: la del trabajo y la de la delincuencia y si nos quedamos aquí, nos quedamos en la superficie corriendo el riesgo de legitimar cualquier tipo de acto de violencia.

Entonces, no es azarosa la forma en que nos relatan la historia, la forma en que eligen contarnos qué pasó, cómo, cuándo, dónde, pero, sobre todo, por qué pasó lo que pasó. Los medios masivos tienen una gran responsabilidad social porque son justamente el espacio de acceso a la información de nuestra sociedad, hoy más que nunca tan mediatizada. Este acceso es el cual posibilita que organicemos nuestra vida cotidiana tanto pública como privada y, los medios, quienes a través de sus discursos se disfrazan de objetivos, neutrales y polifónicos construyen y forma gran parte de la opinión pública e incluso interpelando la participación o no de nosotrxs como ciudadanxs porque somos lxs únicxs capaces de transformar la realidad y de no permitir que esto se transforme, como dicen, en "la ley de la selva”, en la degradación de la valoración de la vida propia y de las ajenas. Porque cuando pasemos ese límite, nos estaremos convirtiendo en aquello que juramos no ser. Y con esto digo, está todo mal, está mal que hayan asaltado cinco personas la propiedad privada de Jorge tres veces consecutivas y no contentos con eso, lo hayan maltratado y torturado, está mal que Jorge no haya llamado a la policía y haber confiado solo en su fuerza para enfrentar a quienes venían a arrebatarle lo suyo, está mal que haya salido, está mal que haya “tanteado” a Franco y haya disparado contra él en el suelo (haya sido o no el tiro de la muerte) y con esto digo todo esta mal, pero somos nosotrxs lxs únicxs capaces de transformar esa realidad y de exigir políticas públicas que realmente nos garanticen efectiva protección y sensación de seguridad, esa que tanto anhelamos (y que no es poniendo más cámaras de seguridad y un policía en cada casa porque no funciona así), que les den las herramientas necesarias a las autoridades, pero sobre todo, que reestructuren el sistema tan violento donde el mérito y el individualismo están al orden del día.
H.B
Comentários