Este año desde el gobierno nacional se propuso dejar de decir “día del niño” para celebrar la diversidad de toda la niñez y abandonar la noción de ‘niño’ como sujeto universal y homogéneo, ya que no alcanza para representar las múltiples y diversas experiencias de la infancia. “Desde el Estado queremos nombrar una jornada en plural, que celebre a cada chica, chico, chique, gurí, changuito, mitai en guaraní, weñi en mapudungun, y sus diversos modos de vivir esta etapa de la vida”, dijo Gabriel Lerner, secretario Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia. “Es muy importante que el estado acompañe las transformaciones culturales que estamos viviendo e impulse cambios que colaboren en visibilizar inequidades, y favorezcan prácticas más inclusivas”, agregó.
Las palabras que usamos para nombrar y nombrarnos tienen que ver con la forma en que vemos el mundo, a nosotrxs y a lxs demás. Muchas veces reproduce desigualdades, sobre todo cuando no nos identificamos. ¿por qué no hay un día de la niña o de les chiques?. Este cambio es importante porque aunque parezca irrelevante o innecesario que se use el lenguaje inclusivo, este término (niño) que intenta ser generico y global, abarca solo un sexo o género históricamente dominante. Por detras contiene estructuras clasistas y cisheteronormativas. No solo porque en las miles de campañas y publicidades de juguetes y programas infantiles que vemos en la televisión se ven la mayoría de personajes blancos, sino que no solemos ver disidencias. Ningún juguete le habla a un gurí, changuito o mitai, y la mayoría de estos siempre estuvieron divididos en categorías según roles de género, es decir, juegos/juguetes de nenes y de nenas. No nos planteamos qué hay en el medio entre estas dos categorías o por qué unx niñx tiene que jugar a una cosa u otra dependiendo de su genitalidad.
La construcción de la identidad comienza en la niñez, allí hay una mayor exposición e interés en actividades, saberes y conocimientos que terminan conformando la identidad y también la personalidad. Es decir, lxs niñxs no nacen condicionados por estructuras determinadas o predeterminadas, por lo que les es super normal jugar con lo que quieran sin caer en ‘este juego es de nene o de nena’. Yo misma siempre jugué con autitos y juegos de construcción o al fútbol, pero también con muñecas, peluches y al hockey. Lo que está mal no es expresarte y hacer lo que unx quiera sino que te digan que eso está mal.
Según una encuesta que se realizó a población trans santafesina, el 70% auto percibió su identidad de género entre los 0 y 12 años, pero solo el 12,3% pudo expresarlo en tiempo real. Esto es así porque nuestra generación y peor aún la de nuestrxs xadres y abuelxs, no contaba ni con la información a mano que existe hoy en día ni con la aceptación y visibilización actual. Las infancias de hoy nacieron con una Ley de Matrimonio Igualitario y con una Ley de Identidad de Género que lxs ampara y lxs apoya, pero aun no es suficiente.
La mayoría de las instituciones siguen sin estar capacitadas generando disconformidad o incomodidad en niñxs al verse obligadxs a separarse, por ejemplo a la hora de jugar, de ir al baño o de formar filas en las escuelas, cayendo en los binarismos de siempre.
La sociedad nos impulsó desde siempre a dividirnos entre hombre-mujer y nene-nena. Desde el nacimiento nos eligen ropa rosa o celeste. Por ejemplo la ropa de nenes suele tener frases invitando a la aventura, a ser héroes o genios (como spiderman, superman), mientras que en la de nenas hay palabras que carecen de algún propósito más allá de “pretty, beautiful, bella”, imágenes de barbie o alguna princesa. Por lo que a una edad muy temprana interiorizamos este mito de que las niñas son vulnerables y los niños son fuertes e independientes y en cuanto vamos creciendo vemos también que todo se da en base a roles que tienen que ver con un género u otro. Pero quizá, las nuevas generaciones no se sientan tan conformes con este hábito, ni con la idea de ser silenciadxs o invisibilizadxs, pensando y repensando nuevas formas de ser y de relacionarse. ¿Se puede rechazar el género que se te impone al nacer y no tener que elegir entre uno u otro?. Es en estas infancias donde yo creo radica el futuro.
Gabriela Mansilla, mamá de Luana –la primera nena trans argentina en obtener su DNI tras la sanción de la Ley de Identidad de Género– y fundadora de la organización Infancias Libres de Violencia y Discriminación, dice: “La lucha con lo binario y el estereotipo es todo el tiempo, día a día, en todos los espacios. Es urgente habilitar, integrar, asumir, nombrar, enseñar, explicar los cuerpos disidentes. Hay que escuchar al niñe. Hay que mirarlo a los ojos y preguntarle: ¿qué necesitás? ¿Qué sentís? ¿Qué es lo que te está pasando? ¿Cómo querés que te nombre? ¿A qué querés jugar?”. Y estas palabras tienen que ver con la representación de las personas y de los cuerpos que se ven diariamente, sobre todo en la televisión. Es importante que lxs chicxs puedan verse representadxs, y es ahí donde vemos que se reproducen los estereotipos de género. También es importante la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) para que ellxs puedan verse reflejadxs, aprender el respeto y la aceptación, las diferencias y disidencias. La educación y las escuelas deben ser un lugar de contención para las infancias, porque sino aquellas identidades que salen de la norma terminan siendo expulsadas de los ámbitos sociales.
Las instituciones públicas o privadas como los hospitales, obras sociales, prepagas y psicologxs, abogadxs, escuelas, instituciones educativas y clubes, creo que deben ser los principales aliados de niñxs o adolescentes lgbt. El Estado debe promover políticas que aborden el conocimiento de las leyes y apoyen una niñez plena, diversa, inclusiva y que les asegure no solo el cumplimiento de todos sus derechos sino a futuro un respaldo en trabajo, en educación, y en vivienda.
Lxs niñxs deben jugar, crecer, aprender, querer/amar, reír, divertirse, animarse, expresarse, ser felices. Deben tener los derechos básicos que propone la declaración universal de derechos del niño. Sí, otra vez “niño” como genérico. Pero obviando el término, estos derechos muchas veces les son negados. “Pero para las infancias diversas un día es feliz en aceptación, cariño, contención y comprensión. Así lo explican Zulma y Lissandro, ambxs de la Secretaría de Infancias Trans de la Federación Argentina LGBT. Para ellxs “el mejor regalo es que nuestrxs niñes sean iguales a otres niñes: que sus familias le amen, le acompañen, le escuchen y respeten, les dejen expresarse, le protejan, luchando por que se cumplan las leyes que tanto costaron conseguir. Luchar por un mundo sin etiquetas que dañen a las personas, menos aún, a les niñes y adolescentes trans”.
M.B.
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